
Tejas rotas o desplazadas
El viento, el hielo, golpes o el envejecimiento pueden provocar piezas dañadas. Sustituirlas pronto ayuda a mantener la continuidad del tejado de teja.
Cumbreras deterioradas
La cumbrera protege la unión superior de los faldones. Si el sistema de fijación o los remates pierden estabilidad, aumenta el riesgo de entrada de agua y de movimiento de piezas.
Canalones obstruidos
Un mal drenaje puede hacer que el agua rebose y afecte a aleros, fachadas y encuentros. La limpieza periódica es una medida sencilla de prevención.
Impermeabilización envejecida
En cubiertas antiguas, la capa bajo teja puede haber perdido prestaciones. Si aparecen filtraciones en distintas zonas, puede ser necesario estudiar una rehabilitación más amplia. En ese caso conviene valorar si reparar o renovar el tejado.
¿Has detectado un problema en tu tejado?
Podemos valorar goteras, filtraciones, tejas, pizarra e impermeabilización.